Juan Pablo II y El Vaticano

Nunca entendí muy bien por qué esa obsesión de la Iglesia católica de encumbrar a los altares a personajes cuya significación histórica está fuera de toda duda, pero que dificilmente pueden calzar con la arraigada idea que se tiene de lo que es un santo. Un ejemplo de lo dicho lo constituye el caso del fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer, cuya beatificación inspiró una de las mejores portadas de una revista española que haya yo visto en mi vida: “¡Vaya Santo!”.

Ahora resulta que el nuevo empeño del Vaticano, la beatificación de Juan Pablo II, según nos cuenta Julio Algañaraz en Clarín, ha quedado seriamente comprometida con la difusión de unas cartas que éste envió, a lo largo de más de 50 años, a una amiga polaca y casada. La revelación ha sido tan trascendete que el proceso de beatificación de Karol Wojtila sufrirá una inevitable demora. Por consiguiente, su santidad también. El Vaticano quiere estar seguro que quien suba a sus altares esté libre de cualquier sospecha de humano comportamiento. ¿Será posible esto? Es muy probable que sí. No olvidemos que no por nada Juan Pablo II recibió el apelativo de Magno, Grande. Como grandes son ahora las preocupaciones de Benedicto XVI, tan entusiasmado como estaba el pobre de ser él quien elevará a los altares a este polaco universal, uno de los más grandes políticos de la historia del siglo XX.

 Juan Pablo II y El Vaticano

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.